El 28 de junio de
1914 fue asesinado en Sarajevo, capital de Bosnia, el archiduque Francisco
Fernando, hijo del emperador austro-húngaro Francisco José. El asesino
pertenecía a un grupo partidario de la separación de Bosnia del Imperio austro-húngaro, así como de su integración a Serbia. El incidente fue
particularmente grave porque involucraba a países pertenecientes a dos alianzas
opuestas. En julio, Serbia y Austria-Hungría rompieron relaciones diplomáticas,
movilizaron tropas y entraron en guerra. Les siguieron sus respectivos aliados.
Todos se
movilizaron. Alemania declaró la guerra a Rusia y a Francia, e invadió Bélgica.
Reino Unido conminó a Alemania a desalojar Bélgica. Serbia declaró la guerra a
Alemania. Austria-Hungría atacó a Rusia. Francia y Reino Unido se declararon en
guerra contra Austria-Hungría.
En la primera fase
de la guerra, durante de 1914, Alemania trató de derrotar a Francia con un
avance rápido, pero los franceses se reagruparon y lograron resistir el embate
alemán en la zona del río Marne. En el frente oriental, los alemanes tampoco
lograron la derrota rápida de Rusia. El ejército ruso resistió, adoptó
posiciones firmes y ocupó Serbia y parte de Polonia.
En la segunda fase,
entre 1915 y 1916, estalló la cruel guerra de trincheras. Se libró
particularmente en los territorios de Francia y Bélgica. Las líneas de las
trovas no se movían en meses. Los soldados, refugiados en zanjas lodosas y rodeadas
de alambres, resistieron la lluvia de misiles enemigos, así como los ataques
con lanzallamas y gases mortales.
A finales de 1915 y
en 1916, Alemania empezó a usar submarinos para hundir barcos. Con esta nueva
arma logró desaparecer a 1700 barcos
británicos mercantes y neutrales, incluso el Lusitana, un buque de pasajeros,
dentro del cual murieron 124 estadounidenses. Esto causo tal alarma en los
Estados Unidos de América que en mayo de 1916 el gobierno de dicho país pidió a
los alemanes abandonar los hundimientos irrestrictos.
En 1917, tras el
terrible desgaste de la guerra de trincheras, que ya sumaba millones millones
de muertos y sin que pudiera verse el final del conflicto, surgieron varias
crisis internas en los países en guerra. Hubo protestas dentro de los
ejércitos, motines y huelgas en las ciudades; brotaron grupos partidarios de
detener la guerra en ambos bandos, especialmente, los socialistas en Alemania.
Varias naciones del imperio austro-húngaro pedían su separación. El cambio más profundo ocurrió aquel año en
Rusia: una revolución derroco al gobierno del zar, y otra revuelta, ese mismo año,
llevo a la victoria a los socialistas radicales o bolcheviques. Durante la
revolución, Rusia decidió abandonar la guerra que había librado contra alemanes
y austriacos, y cedió a cambio el control de Lituania, Letonia, Estonia y
Finlandia.
También en 1917,
los aliados recibieron refuerzo decisivo de tropas y recursos con la entrada de
Estados Unidos de América en la guerra.
En julio de 1918
los aliados, ayudados por el ejército estadounidense, lanzaron una ofensiva
general en todos los frentes, con lo cual volvieron a detener al ejercito
alemán en la zona del Marne y lo
obligaron a abandonar el territorio francés. Entonces, un levantamiento contra
el káiser Guillermo II de Alemania creo un nuevo gobierno y precipito la firma
de un armisticio
Armisticio:
Pacto de suspensión de hostilidades entre naciones o ejércitos
El 18 de enero de
1919, en París, se iniciaron conferencias de paz. Participaron las treinta y dos naciones ganadoras y no se permitió la asistencia de los representantes de
las naciones vencidas. En estas reuniones, los Catorce puntos de Wilson pasaron
a segundo plano, en virtud de que existían tratados secretos entre distintos países
y, sobre todo un reparto mundial entre los aliados. No obstante, llegaron a dos
decisiones básicas: la celebración de los tratados de paz con cada uno de los
pueblos vencidos y la creación de la Sociedad de Naciones, con el propósito de
evitar otra guerra.
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