viernes, 17 de abril de 2015

La Paz Armada

Se conoce con el nombre de Paz armada a los años previos al estallido de la Primera Guerra Mundial: no había una guerra, pero las potencias se armaban y la intensidad de los conflictos crecía. En la crisis y tensiones de finales del siglo XIX y principios del XX pueden observarse algunas de las causas directas de la Gran Guerra.
Tras la segunda fase de industrialización europea, se incrementó la rivalidad económica entre las potencias: competían por los mercados, por los recursos financieros y por las materias primas. La disputa más intensa se debía al nuevo protagonismo de Alemania, cuya industria se había desarrollado más que la británica y la francesa.
Además, había tensiones entre los países europeos debidas a las ambiciones territoriales y a los reclamos por la ocupación de territorios. Las provincias de Alsacia y Lorena habían sido arrebatadas a Francia por los alemanes en 1870. Rusia y el imperio Austro-Húngaro competían por ocupar el espacio dejado por el imperio turco en los Balcanes. Polonia, ocupada y fragmentada, aspiraba a la unificación.
El clima de tensión que provocaba la competencia económica y las disputas territoriales alimentaba agudas expresiones de nacionalismo. Este nacionalismo tenía en ocasiones un fuerte ingrediente de hostilidad contra otras nacionalidades.
En su nueva función de mayor potencia industrializada, Alemania, ansiaba tener algunos dominios coloniales, mismos que durante el siglo ya se habían repartido fundamentalmente, Francia y Reino Unido apoyo a Francia a cambio de que reconociera la hegemonía británica en Egipto
En los Balcanes, el potencia de conflicto era enorme. El imperio austrohúngaro quería anexionarse territorios que habían formado parte del Imperio turco, ahora en retracción. Rusia tenía la misma ambición, particularmente entre los pueblos eslavos. En 1908, el Imperio austrohúngaro se agregó Bosnia. En 1912, varios países balcánicos se unieron para oponerse al expansionismo austrohúngaro y a lo que quedaba de la influencia turca; así, Serbia, Bulgaria, Grecia y Montenegro lograron desplazar hacia el sur la frontera turca, y Bulgaria obtuvo una salida al mar Egeo.
En 1913, Bulgaria enfrentó a quienes habían sido sus aliados meses antes y buscó ocupar algunos territorios dejados por los turcos. En esta confrontación, Bulgaria perdió la guerra contra Serbia y este último país se fortaleció. Sin embargo, el reconocimiento internacional a la autonomía de Albania impidió que Serbia la incorporara a su territorio. De este modo, Serbia- que alimentaba un nacionalismo expansionista y el proyecto de crear una “Gran Serbia” vio frustrados sus planes en Bosnia y en Albania.

Las potencias europeas pensaban en el riesgo inminente de la guerra; la industria armamentista creció en las últimas décadas del siglo XIX y en la primera del siglo XX. Además, se formaron alianzas para prever la reacción ante un eventual conflicto bélico. En 1883 se pactó una alianza entre el Imperio austrohúngaro, Alemania e Italia, con la que se comprometían a responder conjuntamente en caso de que uno de los tres países entrara en guerra (llegado el momento, Italia se separó de dicha sociedad). A este pacto se le dio el nombre de Triple Alianza o Potencias Centrales. Por otra parte, en 1944, Francia y el Reino Unido formaron la Entente Cordiale, liga a la cual se sumó Rusia en 1907, y posteriormente Serbia. Este grupo, surgido de la Entente Cordiale, recibió el denominador general de “los aliados” y crecería a lo largo de la guerra.

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