Se conoce con el
nombre de Paz armada a los años
previos al estallido de la Primera Guerra Mundial: no había una guerra, pero
las potencias se armaban y la intensidad de los conflictos crecía. En la crisis
y tensiones de finales del siglo XIX y principios del XX pueden observarse
algunas de las causas directas de la Gran Guerra.
Tras la segunda
fase de industrialización europea, se incrementó la rivalidad económica entre
las potencias: competían por los mercados, por los recursos financieros y por
las materias primas. La disputa más intensa se debía al nuevo protagonismo de
Alemania, cuya industria se había desarrollado más que la británica y la
francesa.
Además, había
tensiones entre los países europeos debidas a las ambiciones territoriales y a
los reclamos por la ocupación de territorios. Las provincias de Alsacia y
Lorena habían sido arrebatadas a Francia por los alemanes en 1870. Rusia y el
imperio Austro-Húngaro competían por ocupar el espacio dejado por el imperio
turco en los Balcanes. Polonia, ocupada y fragmentada, aspiraba a la
unificación.
El clima de tensión
que provocaba la competencia económica y las disputas territoriales alimentaba
agudas expresiones de nacionalismo. Este nacionalismo tenía en ocasiones un
fuerte ingrediente de hostilidad contra otras nacionalidades.
En su nueva función
de mayor potencia industrializada, Alemania, ansiaba tener algunos dominios
coloniales, mismos que durante el siglo ya se habían repartido
fundamentalmente, Francia y Reino Unido apoyo a Francia a cambio de que
reconociera la hegemonía británica en Egipto
En los Balcanes, el
potencia de conflicto era enorme. El imperio austrohúngaro quería anexionarse
territorios que habían formado parte del Imperio turco, ahora en retracción.
Rusia tenía la misma ambición, particularmente entre los pueblos eslavos. En
1908, el Imperio austrohúngaro se agregó Bosnia. En 1912, varios países
balcánicos se unieron para oponerse al expansionismo austrohúngaro y a lo que
quedaba de la influencia turca; así, Serbia, Bulgaria, Grecia y Montenegro
lograron desplazar hacia el sur la frontera turca, y Bulgaria obtuvo una salida
al mar Egeo.
En 1913, Bulgaria
enfrentó a quienes habían sido sus aliados meses antes y buscó ocupar algunos
territorios dejados por los turcos. En esta confrontación, Bulgaria perdió la
guerra contra Serbia y este último país se fortaleció. Sin embargo, el
reconocimiento internacional a la autonomía de Albania impidió que Serbia la
incorporara a su territorio. De este modo, Serbia- que alimentaba un nacionalismo
expansionista y el proyecto de crear una “Gran Serbia” vio frustrados sus
planes en Bosnia y en Albania.
Las potencias
europeas pensaban en el riesgo inminente de la guerra; la industria
armamentista creció en las últimas décadas del siglo XIX y en la primera del
siglo XX. Además, se formaron alianzas para prever la reacción ante un eventual
conflicto bélico. En 1883 se pactó una alianza entre el Imperio austrohúngaro,
Alemania e Italia, con la que se comprometían a responder conjuntamente en caso
de que uno de los tres países entrara en guerra (llegado el momento, Italia se separó
de dicha sociedad). A este pacto se le dio el nombre de Triple Alianza o Potencias Centrales. Por otra parte, en 1944,
Francia y el Reino Unido formaron la Entente Cordiale, liga a la cual se sumó
Rusia en 1907, y posteriormente Serbia. Este grupo, surgido de la Entente
Cordiale, recibió el denominador general de “los aliados” y crecería a lo largo
de la guerra.
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